Círculos sin tijera 2


La vida es siempre un círculo. Gira sin parar, no te da tregua pero tampoco te enseña el camino. Si es que lo hay. Porque realmente no hay dirección en un círculo. ¿Cuántos sabemos si giramos hacía adelante o hacía atrás? Nadie. Estamos dentro, no podemos verlo. Sólo sentimos las vueltas, los giros, el vértigo. Quizá quien no sienta vértigo es porque da las vueltas hacia arriba, asciende a la vez que gira por los muelles de su vida. O simplemente porque su muelle da saltos a la vez que gira. Pero el caso es que la vida es siempre círculos y más círculos. A veces concéntricos, los grandes integran a los pequeños hasta el infinito y los pequeños imitan a los grandes también sin fin. ¿Para cuando una línea recta que cruce sin temor y se vaya lejos? ¿Para cuándo incluso una flecha en la punta de la línea que indique un destino? ¿Para cuando un sentido a tanto círculo?

Quizá necesitamos una tijera de corte rápido y decidido, que no tenga miedo a la velocidad del giro y acierte cortando el círculo para sacar realmente un camino.


Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

2 thoughts on “Círculos sin tijera

  • Antonio Capafons

    Me gusta cómo está escrito, pero el fondo no lo tengo tan claro. Me da que los círculos si tienen sentido, aunque una sola dirección, como las calles, pero entiende “sentido” en el más amplio “sentido” de la palabra… vamos un juego de palabras. Quizá comparto contigo que el círculo me gusta menos que otras formas geométricas, como analogías de la vida… en este caso, más que una línea recta, que me trae recuerdos de brazos rectos fanatizados y similares, me gusta más una espiral, incluso más un tirabuzón, y si son muchos y se entremezclan, mejor. Me has hecho reflexionar y me gusta cómo escribes, lo que te agradezco infinitamente…. un regalo

    • Raquel Autor

      ¡Muchas gracias, Antonio! Un lujo tener un lector con tu aportación crítica. Me gusta provocar reflexión y poner mi granito de arena para que todos nos paremos, aunque sea por un momento, a pensar un poco.